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En las últimas décadas, el uso generalizado de productos plásticos ha provocado la presencia generalizada de microplásticos en nuestro entorno. Un creciente número de investigaciones confirma que estas diminutas partículas de plástico pueden acumularse en el cuerpo humano, habiéndose detectado en la sangre, los pulmones, los riñones, el hígado, el sistema reproductivo e incluso el cerebro.
Dada su presencia en el aire que respiramos, el agua embotellada, los envases de alimentos y los recipientes para llevar, la exposición humana es prácticamente inevitable. Si bien las investigaciones anteriores se han centrado en detectar microplásticos, comprender su toxicidad y eliminarlos del medio ambiente, las estrategias eficaces para eliminar los que ya se encuentran dentro del cuerpo humano siguen siendo difíciles de encontrar.
Ahora, una investigación pionera liderada por científicos chinos ofrece una solución novedosa y prometedora: utilizar cepas probióticas específicamente identificadas para unirse a los microplásticos, mejorar su excreción y reparar el daño corporal asociado.
Avance científico: Los probióticos como "esponjas" de microplásticos.
El 10 de enero de 2025, un equipo de investigación liderado por el Dr. Rao Chitong, científico jefe de Blue Crystal Microbiology, publicó un estudio fundamental en Frontiers in Microbiology titulado "Nuevos probióticos que adsorben y excretan microplásticos in vivo muestran potenciales beneficios para la salud intestinal".
El estudio abordó una carencia crucial: si bien los microbios muestran potencial para la limpieza ambiental de microplásticos, no existía un método fiable para eliminar estas partículas no degradables del cuerpo humano. El equipo propuso el uso de probióticos para adsorber y facilitar la eliminación de los microplásticos ingeridos en el intestino.
Mediante un cribado de alto rendimiento, el equipo evaluó 784 cepas bacterianas para determinar su capacidad de unirse a partículas de poliestireno (PS) de 0,1 micras. Dos cepas probióticas destacaron: Lactobacillus paracasei DT66 y Lactobacillus plantarum DT88. Estas cepas demostraron una capacidad superior de adsorción de microplásticos in vivo y fueron eficaces contra diversos tipos de plástico, incluidos PS, PE, PC, PP y PET.
La microscopía electrónica de barrido confirmó visualmente que las células DT66 y DT88 podían adsorber partículas de micro y nanoplástico.
Eficacia comprobada en modelos animales.
Los experimentos in vivo con ratones arrojaron resultados convincentes. Los probióticos DT66 y DT88, administrados por vía oral, actuaron como imanes microscópicos, uniéndose a los microplásticos para formar agregados bacterianos-plásticos. Este proceso mejoró significativamente la eliminación de microplásticos del sistema digestivo.
Los resultados clave incluyeron:
Un aumento del 36% en la tasa de excreción de microplásticos.
Una reducción del 67% en las partículas de microplástico retenidas en los intestinos.
Además, se demostró que la cepa L. plantarum DT88 alivia la inflamación intestinal causada por los microplásticos de poliestireno. Esta investigación pone de relieve una novedosa estrategia basada en probióticos para abordar los riesgos para la salud relacionados con los microplásticos, eliminándolos del intestino.
Mecanismo de doble acción: extracción y reparación
Un estudio colaborativo posterior, realizado por Blue Crystal Microbiology y la Universidad de Jiangnan y publicado el 1 de febrero de 2025 en Environmental Pollution, profundizó en el mecanismo. La investigación, titulada "Las bacterias del ácido láctico reducen la toxicidad inducida por los micro y nanoplásticos de poliestireno a través de su capacidad de unión biológica y su capacidad de reparación del entorno intestinal", analizó varias cepas de bacterias del ácido láctico (BAL).
El estudio confirmó que las cepas de bacterias ácido lácticas con alta capacidad de unión a microplásticos in vitro (DT11, DT33, DT55, DT66, con tasas de adsorción superiores al 60 %) fueron altamente efectivas para reducir la toxicidad derivada de la exposición a microplásticos en ratones.
Curiosamente, L. plantarum DT22, a pesar de una menor tasa de adsorción directa (~10%), desempeñó un papel restaurador crucial. Contribuyó a aumentar la expresión de proteínas de las uniones estrechas intestinales (como ZO-1) y moduló positivamente la microbiota intestinal.
La investigación concluyó que los efectos beneficiosos operan a través de un poderoso mecanismo dual:
"El eliminador": Los probióticos adsorben los microplásticos, promoviendo su excreción a través de las heces y reduciendo su acumulación interna.
"El Restaurador": Los probióticos reparan la barrera intestinal, regulan la comunidad microbiana y aumentan la producción de ácidos grasos beneficiosos de cadena corta, como el butirato.
Esta acción combinada alivió eficazmente el daño inducido por microplásticos en órganos clave como el hígado, los testículos y el colon.
Implicaciones para la industria y perspectivas futuras
Estos estudios consecutivos representan un cambio conceptual significativo en el abordaje de la contaminación por microplásticos. Van más allá de la prevención y la detección, centrándose en la gestión biológica activa de las partículas internalizadas.
Estos hallazgos abren nuevas vías para la industria de los probióticos y los alimentos funcionales. El desarrollo de suplementos dietéticos o alimentos fermentados que contengan estas cepas específicas podría ofrecer una estrategia proactiva y accesible para que las personas mitiguen los posibles riesgos para la salud derivados de la inevitable exposición a los microplásticos.
Para las empresas de salud ambiental y biotecnología, esta investigación subraya el potencial de aprovechar las capacidades microbianas específicas para abordar los complejos contaminantes modernos. Destaca un enfoque sinérgico en el que mejorar la salud intestinal contribuye directamente a desintoxicar el organismo de los contaminantes ambientales.
El trabajo pionero de Blue Crystal Microbiology, en colaboración con socios académicos, no solo ofrece una perspectiva novedosa para combatir la contaminación por microplásticos, sino que también abre el camino a productos innovadores diseñados para mejorar la resiliencia humana en el mundo actual. Esta convergencia entre la ciencia ambiental y la innovación en la salud intestinal representa un paso prometedor hacia soluciones de bienestar integral.